Denunciamos al Sr. Ibarra PDF Imprimir E-mail

   1. Porque él es el máximo responsable de los hechos que denunciamos. En una Comunidad Autónoma el Presidente elige a sus consejeros y les marca las líneas a seguir; si estos dieran pasos por libre, podría y debería cesarlos de inmediato.

   Presidente y Consejero han obrado al unísono, demostrando una total afinidad de criterios morales (en este caso inmorales). Son como una pareja de delincuentes: Uno abre la caja fuerte mientras el otro le cubre las espaldas. Las culpas, al 100 % para cada uno.

Ibarra y Montoya

   2. Nada hizo el Expresidente para detener la espiral pornográfica de Montoya; antes bien, la potenció –sentenciando a muerte el pudor- para disfrazar de arte y de cultura el mal gusto, lo chabacano y obsceno –mujeres desnudas defecando- y la intolerancia y la blasfemia pornográfica, última forma de persecución religiosa.

El Sr. Ibarra conocía el estilo del fotógrafo al menos desde 1985. Diez años más tarde el Presidente se cuenta entre los fans de Montoya pues le edita –desde la solemnidad de la Junta de Extremadura- sus libros-catálogo: 1995 (“Momentos”), 1998 (“In Breeding” con 7 composiciones porno-blasfemas), 2003 (“Sanctorum”, 33 composiciones porno-blasfemas), … Tampoco censuró en el 2.000, la publicación por la Universidad de “La Fotografía de JAM Montoya”, que incluía 5 representaciones blasfemas. Doce Años subvencionando al mal llamado artista para transformar su basura en cultura, no son un descuido que haya de pasar sin pena.

   3. Una ofensa a la Iglesia Universal.- La marea negra del barco-letrina que dirigía el Sr. Ibarra tardó en llegar a las playas de Santander, pero pronto se extendió al resto de España y a numerosos países. Católicos de los cinco continentes han puesto su grito en el Cielo, porque lo ocurrido en Extremadura es una ofensa a la Iglesia Universal. No es un desliz extremeño, una travesura que se arregle con un “lo siento” envuelto en sonrisitas, dirigido a un Obispo en plena siesta, o en vísperas de elecciones. Por eso debían llover denuncias desde los cinco continentes.

   4. A la inmoralidad de promover la persecución religiosa hay que añadir el agravante de hacerlo con fondos públicos, incluso fuera de Extremadura.

   En el interior de la Comunidad Extremeña se viene subvencionando al Sr. Montoya desde 1988. En este año es la Diputación Provincial de Badajoz la que se encarga del libro-catálogo “J.A.M. Montoya. Fotografías”. En 1995 es la Junta de Extremadura a través de la Asociación ASCUEX la que se encarga del catálogo de la exposición “Momentos”.
En 1998, la Junta de Extremadura regala 3.500 libros-catálogo de la exposición “In Breeding”. El prólogo corrió e a cargo del Consejero de Cultura que se deshizo en loores al pornoblasfemo, pues la muestra incluía ya siete composiciones blasfemas.

   Pero en ese año la Junta del señor Ibarra se decide a catapultar fuera de Extremadura al fotógrafo de excrementos, penes, vulvas y blasfemias. El Consejero de Cultura reconoció haber pagado los catálogos de la exposición de Salamanca (1998) y de Valencia (2.003). Efectivamente, en una entrevista a Montoya el 14 de marzo en el programa de Carlos Herrera de Onda Cero, el fotógrafo reconoció -al referirse al Libro-catálogo “Sanctorum”- que la subvención que recibió para el mismo, del Departamento de Cultura de la Junta de Extremadura, fue de aproximadamente un millón de pesetas“. Y se trata del catálogo para la exposición en la galería Railowsky de Valencia en la primavera de 2003.
Por eso, el piropo de Montoya hacia Ibarra en el mencionado programa –“un señor que ha hecho una excelente gestión” no podía decir menos, cuando desde 1985 (22 años) el hoy Expresidente le estaba subvencionando con dinero público sus marranadas y blasfemias.

   5. El Expresidente extremeño miente.

   No es que haya de ser juzgado por sus mentiras sino por sus hechos: apadrinar la intolerancia, el escarnio a la Religión Católica, … Sin embargo es importante recordar algunas de sus mentiras, pues cuando alguien miente esconde algún delito. La verdad no necesita de mentiras para sostenerse.

   5.1 Cuando comenzó el escándalo, en un comunicado del Ejecutivo

   Regional, no quiso “ni reprobar, ni cesar” a su consejero de Cultura y candidato del PSOE a la Alcaldía de Badajoz, Francisco Muñoz, porque éste –dijo Ibarra- “no comparte lo que en el catálogo se hace y se dice”.
Pero es una burda mentira: Su Consejero realizó el prólogo de “In Breeding”, en el que personalmente definía la obra de Montoya como “obra comprometida y seria” y calificaba al fotógrafo como “uno de los representantes de mayor trayectoria y credibilidad dentro y fuera de nuestros límites geográficos“. Por tanto, el señor Ibarra mintió descaradamente: su Consejero compartía “lo que en el catálogo se hace y se dice”.

   5.2 Entrevistado el señor Ibarra por el periodista Luis del Olmo en el programa “Protagonistas” (15-03-07) afirmó no conocer al fotógrafo; sin embargo el diario HOY lo desmintió al publicar una foto de la exposición de 2003 en Foro Cáceres, en la que Presidente y pornofotógrafo dialogan demasiado risueños. Como se ve, La mentira va en la sangre de algunos políticos.

   5.3 En plena polémica, el Expresidente socialista, queriendo disfrazarse de bueno, dijo que en 2003 se habían expuesto algunas de las fotos en una Iglesia y el Obispo se había molestado no por el contenido de las imágenes sino por el lugar religioso en el que se exponían, hecho por el cual había pedido disculpas. Con esa afirmación dejaba al Obispo fuera de la Moral Católica; vamos, que lo convertía en un antiobispo o en cómplice de sus malas andanzas.
   El actual Obispo de Albacete y ex obispo de la diócesis de Coria-Cáceres, monseñor Ciriaco Benavente, contestó asegurando que en el templo de la Preciosa Sangre de Cáceres “nunca se exhibieron” las fotografías de José Antonio Montoya que hacían referencia a Cristo y la Santísima Virgen “que en estos días están recibiendo una reprobación unánime”.
Según monseñor Benavente, el Obispado de Coria-Cáceres había venido cediendo el citado templo, a petición de la Dirección General de Patrimonio de la Junta de Extremadura, para la exposición de Foro Sur, que anualmente se celebra en diversos lugares de Cáceres, aunque nunca se exhibieron en él esas fotos.
   Además, recuerda que, en su momento, el Obispado manifestó su protesta ante la Dirección General de Patrimonio de la Junta por haber sido expuestas en el templo, en contra de lo acordado, algunas fotografías “de carácter fálico” del fotógrafo que, aunque no hacían referencia a Cristo o la Virgen, “no eran propias, por su contenido, de un lugar sagrado”.

   Es lamentable ver cómo un Obispo tiene que zafarse de la maniobra del señor Ibarra que intentaba utilizarlo a su favor.

   Por todo ello, si hay Justicia en España, el señor Ibarra, mentiroso y encubridor de Consejero y fotógrafo delincuentes, debe ser condenado.