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Unión en Defensa de la Familia
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| Aborto |
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De nuevo Herodes.
  Sin duda que estamos ante algo muy serio y que los siglos pasados claman venganza al Cielo contra esta generación. Porque los que gobiernan las naciones asisten impasibles ante esta nueva matanza de inocentes: más de 100.000 abortos anuales en España; quizás 50 millones en el Mundo. La Justicia se ha corrompido hasta hacer legal este bárbaro anacronismo moral. Queriendo hacerse postcristiana esta civilización se ha vuelto precristiana, en una involución suicida.
  "Nada hay nuevo bajo el Sol" dice el Eclesiastés. Pero resulta desconcertante ver los saltos de involución en la Historia del comportamiento humano, siempre que libremente el hombre se sale del cauce de la Ley Natural que Dios ha impreso en su alma y que, revelada objetivamente en el SinaÃ, ha sido interpretada de forma definitiva por Cristo.
   Tiene 2.200 años el aforismo de Plauto -"El hombre es un lobo para el hombre"- que reeditó el inglés Hobbes en el s.XVII. Sin embargo, tanto el uno como el otro al tiempo se pasan y se quedan cortos. Si el primero hubiera podido conocer a Cristo probablemente nunca hubiera dicho tal cosa; y si el segundo no se hubiera emborrachado en el racionalismo, se habrÃa dado cuenta de que se quedaba corto. Porque el hombre que persiste en rechazar la Gracia Divina queda reducido a simple animal para con sus semejantes, y a demonio en sus relaciones para con Dios.
   Decimos todo esto al recordar el escándalo que supuso el descubrir en Barcelona, a finales del 2007, las prácticas abortivas, con niños de más de 18 semanas, del Doctor MorÃn, en las clÃnicas Ginemedex-TCD. No es difÃcil de entender que este doctor español, entre muchos, sea un soldado más a las órdenes del espÃritu de Herodes, quien sigue atentando contra el ser humano, al tiempo que pretende exterminar al Hijo de Dios, eliminando las Leyes Cristianas de la sociedad.
   Sin duda que estamos ante algo muy serio y que los siglos pasados claman venganza al Cielo contra esta generación. Porque los que gobiernan las naciones asisten impasibles ante esta nueva matanza de inocentes: más de 100.000 abortos anuales en España; quizás 50 millones en el Mundo. La Justicia se ha corrompido hasta hacer legal este bárbaro anacronismo moral. Queriendo hacerse postcristiana esta civilización se ha vuelto precristiana, en una involución suicida.
   Sabemos que los cananeos (fenicios para los griegos) arrojaban niños vivos a la hoguera que ardÃa ante la estatua de Baal (llamado Moloch por los israelitas), mientras los sacerdotes tocaban instrumentos con los que apagaban el terrible llanto de aquellos inocentes. La estatua de Baal más famosa fue la de Tiro (Baal Melkart). Lo mismo hacÃan en Cartago. El "sacerdote" ponÃa los niños en las manos de un Baal de bronce, inclinadas hacia la tierra, de donde resbalaban para caer a la hoguera. Y al otro lado del Atlántico, los aztecas ahogaban niños en honor de Tláloc, el dios de la lluvia.
   Todas aquellas prácticas salvajes, inhumanas, fueron sepultadas en el desván oscuro de la Historia cuando llegó el Cristianismo, la Luz del Mundo. Sin embargo, el hombre del siglo XXI, al alejarse de Cristo, las actualiza con el aborto. Los mismos espÃritus que poseÃan a los sacerdotes fenicios, hoy se revisten de médicos y de madres. Para no escuchar los llantos, se da muerte a los inocentes en el seno en que recibieron la vida.
   El hombre de hoy, que ha convertido la Tierra en un "paraÃso" técnico, ha caÃdo en la tentación original -"seréis como dioses"- y, utilizando la libertad con que el Creador le dignificó, ha dado la espalda a Dios para vivir en la apostasÃa; es más, intenta hacer la guerra a Dios desde un laicismo beligerante.
   Esta reedición de la soberbia humana, lleva consigo la repetición de los castigos naturales y preternaturales. El hombre sin Dios llama a gritos la muerte y se destruye a sà mismo; y aun degrada a la Naturaleza, que se rebelará para no servir a quien no sirve al Creador.
   Como el virus de la soberbia ciega hasta el más inteligente, los laicistas no son capaces de analizar los signos de los tiempos y confunden el ocaso de esta generación con su amanecer. Llaman bien al mal y justo a lo injusto. Confunden progreso con regreso, … He ahà algunos frutos de esta situación: el genocidio del aborto y el sÃndrome postaborto ("es más fácil sacar al niño del útero de su madre, que sacarlo de su pensamiento" - Willke); la anticoncepción y la invasión por otras culturas, de la sociedad envejecida; el divorcio y el aumento del fracaso escolar, y la delincuencia juvenil; las relaciones contra natura y el sida; las parejas sentimentales y la violencia de género; la eutanasia, el suicidio, hambre, terrorismo, crÃmenes con perfidia satánica, guerras, … y una Naturaleza cada vez más amenazante.
   En verdad que una de las señales más patentes del dominio de Satanás sobre buena parte del mundo -después de las profanaciones EucarÃsticas- son los millones de abortos que se producen: ha conseguido que el útero que el Creador diseñó para cuna de la vida, se transforme en patÃbulo, en nido de la muerte.
   Este breve apunte será cada vez más macabro si la sociedad no vuelve a su Dios, contrita y humillada. No sabemos cuándo, pero la vuelta se dará; el precio será alto, pues alta es la actual torre de Babel, pero se pagará. Y la nave de la Iglesia volverá a navegar en libertad sobre los cadáveres del Faraón Herodes y sus huestes. Mientras tanto, en la Barca de Pedro nos toca achicar agua y tapar grietas, rechazar los abordajes, rezar y … esperar a que el Capitán despierte de su sueño aparente. ¿Quién como Dios?    Ilustración: Cuadro de Goya que representa al dios Crono (Saturno en la mitologÃa romana) comiéndose a los hijos recién nacidos de su mujer Rea, por miedo a ser destronado por uno de ellos. |